Que cada jugador, conozca su propio organismo y experimente sus propias capacidades, compromiso que asegurará su formación y la posibilidad de alcanzar la salud orgánica, el equilibrio psicofísico, la capacidad de relacionarse, elevar su autoestima, y su bienestar general.
Que el jugador valore la importancia de practicar el fútbol apoyándose en el conocimiento científico y técnico, instrumental indispensable para un adecuado aprovechamiento de esta actividad, integrando lo teórico y lo práctico como sustento para el trabajo especifico del fútbol.
Que los jugadores interpreten correctamente qué la ética (juego limpio) de la competencia deportiva, lo conducirá al reconocimiento del derecho y el respeto ajeno, como regulación de la convivencia con los demás jugadores (contrarios y compañeros), de modo que emanen de ella: la tolerancia, ante las diferencias o las discrepancias; la solidaridad y la paz,
reconocidas como condición imprescindible para vivir en cualquier ámbito con dignidad. Que cada jugador de la Escuela, tenga una formación integral que le permita analizar: que la escuela les esta dando las técnicas teórico-practicas no solo para aprender el deporte del fútbol, sino también como actor comprometido en lograr con esfuerzo, disciplina, y dedicación, la posibilidad de ingresar a las filas de la profesionalización de este deporte.